52 km, 1300 de desnivel
Track: Recorrido desde Salas- Pola de Allande por Hospitales bajando desde el alto de La Marta
Poco a poco nos vamos alejando, junto al camino de Santiago de la costa cantábrica, surcando desde Salas a Tineo las tierras de la Asturias occidental, siguiendo el antiguo mandato del rey Alfonso IX que allí por el año 1222dictó la real orden de que quién acudiera en peregrinación desde San Salvador de Oviedo hasta Santiago de Compostela, tenía que pasar por la poplación de Tineo y Obona, sin que nadie se atreviese a desviarlos de ese camino. Un recorrido que nos va acercando a la montaña asturiana, rodeados de extenso y verdes prados siendo acompañados pen gran parte del recorrido por los majestuosos robles y castaños que adornan estas tierras.
Comenzarás esta etapa ascendiendo durante algo más de cinco kilómetros hasta Porciles, a unos seiscientos metros de altitud. Luego el trazado continúa por terreno prácticamente llano, por pequeños núcleos poblacionales como La Pereda o El Pedregal, carentes en la mayoría de los casos de servicios pero con una larga tradición jacobea. Una vez llegues a Tineo, podrás realizar visitas a distintos puntos de interés del lugar, como pueden la Iglesia de San Pedro, el Museo del Oro o el Palacio de Merás. A partir de entonces como si de una montaña rusa se tratase ascenderás y descenderás en multitud de ocasiones a través de valles y bosques bañados por el agua de los ríos asturianos, hasta finalmente llegar al punto final del día, Pola de Allande, uno de los municipios asturianos donde se habla eonaviego, una variedad lingüística del gallego – asturiano. Esta parroquia también destaca por la presencia en lo alto de una colina del Palacio de Cienfuegos, perteneciente en sus inicios al linaje de los Ponce y posteriormente reedificado por Rodrigo González de Cienfuegos, señor de Allande. Aquí podrás tomar descanso después de esta larga etapa y prepararte para la siguiente.
Existe la variante de la ruta de los hospitales que parte de la iglesia de San Pascual Baylon situada en La Mortera, pueblo pasado Borres, esta opción es muy bonita por su recorrido, en ella hay tres antiguas ruinas de hospitales de peregrinos y una antigua mina de oro romana, para terminar en lo alto del puerto del palo y nuestra opción sería bajar hasta Pola de Allande. Hay que preguntar que tal está el día meteorológicamente hablando, pues con niebla se corre el riesgo de perderse. A pesar de todo parece ser que merece la pena y que está bien señalizado.
Poco a poco nos vamos alejando, junto al camino de Santiago de la costa cantábrica, surcando desde Salas a Tineo las tierras de la Asturias occidental, siguiendo el antiguo mandato del rey Alfonso IX que allí por el año 1222dictó la real orden de que quién acudiera en peregrinación desde San Salvador de Oviedo hasta Santiago de Compostela, tenía que pasar por la poplación de Tineo y Obona, sin que nadie se atreviese a desviarlos de ese camino. Un recorrido que nos va acercando a la montaña asturiana, rodeados de extenso y verdes prados siendo acompañados pen gran parte del recorrido por los majestuosos robles y castaños que adornan estas tierras.
Comenzarás esta etapa ascendiendo durante algo más de cinco kilómetros hasta Porciles, a unos seiscientos metros de altitud. Luego el trazado continúa por terreno prácticamente llano, por pequeños núcleos poblacionales como La Pereda o El Pedregal, carentes en la mayoría de los casos de servicios pero con una larga tradición jacobea. Una vez llegues a Tineo, podrás realizar visitas a distintos puntos de interés del lugar, como pueden la Iglesia de San Pedro, el Museo del Oro o el Palacio de Merás. A partir de entonces como si de una montaña rusa se tratase ascenderás y descenderás en multitud de ocasiones a través de valles y bosques bañados por el agua de los ríos asturianos, hasta finalmente llegar al punto final del día, Pola de Allande, uno de los municipios asturianos donde se habla eonaviego, una variedad lingüística del gallego – asturiano. Esta parroquia también destaca por la presencia en lo alto de una colina del Palacio de Cienfuegos, perteneciente en sus inicios al linaje de los Ponce y posteriormente reedificado por Rodrigo González de Cienfuegos, señor de Allande. Aquí podrás tomar descanso después de esta larga etapa y prepararte para la siguiente.
Existe la variante de la ruta de los hospitales que parte de la iglesia de San Pascual Baylon situada en La Mortera, pueblo pasado Borres, esta opción es muy bonita por su recorrido, en ella hay tres antiguas ruinas de hospitales de peregrinos y una antigua mina de oro romana, para terminar en lo alto del puerto del palo y nuestra opción sería bajar hasta Pola de Allande. Hay que preguntar que tal está el día meteorológicamente hablando, pues con niebla se corre el riesgo de perderse. A pesar de todo parece ser que merece la pena y que está bien señalizado.
Reservado Hotel Lozano en Pola de allande
1 habitación para 4- 18€ persona
1 habitación para 2- 18€ persona
Comida hasta las 16:00 h y cena a las 20:00 h
Sitio para bicis.
http://www.hotelozano.es/
Descansados y listos para otra jornada, nos alejamos de Salas y su bonito Albergue, regentado por una brasileña, Patri y un catalán, Xavi, que se conocieron en el camino y surgió el amor y de ahí comparten vida, familia y negocio. Como no puede ser de otra manera por estos lugares, comienza la jornada con el primer ascenso, algo pedregoso y con un desnivel considerable, vamos al lado del río que vamos dejando cada vez más abajo por la ganancia de altura, el trazado por este punto es sombrío y los caminos cómodos de rodar pero mucho sube y baja. Alcanzamos la carretera y pasamos por debajo de la autovía.
Una enorme obra de ingeniería aparece encima nuestras cabezas, se trata de un viaducto de gran altura. Continua nuestro ascenso hasta alcanzar el alto de La espina, un poco más adelante nos encontramos con la furgo de apoyo, estamos en la población de La Pereda. Pasamos por Pedregal y al poco sin gran esfuerzo llegamos a Tineo, de nuevo nos vemos con Susy y es hora de tomar café todos juntos.
Aquí se cuece una de las claves de esta etapa, la cuál sabíamos que era en principio la más dura del recorrido, resulta que existe una variante en un pueblo cercano a Tineo que lleva por la famosa ruta de hospitales, llamada así por existir tres ruinas de antiguos hospitales de peregrinos, distantes entre ellos en pocos kilómetros, este tramo te lleva directamente al alto del puerto de El Palo, pasando por el Alto de La Marta, desde allí, solo sería bajar los diez kilómetros por carretera hasta Pola de Allande. La otra opción era seguir el trazado normal y llegar a Pola de Allande pero sin subir El Palo por hospitales.(que bonito hospitales)
Estábamos en el susodicho bar de Tineo, cuando un grupo de ciclistas de la zona nos oyen hablar de que hacer si ruta A o ruta B, los cuales nos animan con ímpetu a que vayamos por Hospitales pues el día es el ideal para hacerlo, y no es fácil, nos dicen, encontrar esa zona de montaña sin niebla y con buen tiempo.
No es muy complicada ye, dijo uno de ellos, habrá un tramos de piedrillas pero nada más ye, asintió el otro. Y con esto partimos rumbo al cruce donde decidiríamos tal o cual ruta coger.
Al poco de Tineo seguimos subiendo y bajando hay mucha vegetación en todos estos tramos por lo que vamos protegidos del sol que hoy ha salido con fuerza. En una de las subidas pronunciadas, adelantamos a un grupo de ciclistas, se nos hace raro ver más peregrinos, y sobre todo en bici, pues apenas nos hemos encontrado con nadie, cuatro o cinco personas a lo sumo. El grupo de unos siete resultan ser de Mallorca y son casi todos familia, vienen desde Santander y han cogido el primitivo para hacerle completo, van con alforjas por eso su marcha es muy inferior a la nuestra que vamos libres de peso. También comentan que van a ir por hospitales, y todavía nos crea más duda.
Nos despedimos deseándoles suerte y continuamos en dirección Campiello, antes de este pueblo vemos el monasterio de Obona, el cuál dejamos a la izquierda pero no paramos. Protagonizamos otra de las risotadas del día, bajando por una pista pedregosa y técnica, donde Jose al llegar a su final, gritaba "pero os gusta esto" " esto es una mierda", hay que recordar que lo suyo es la carretera.
Así entre risas llegamos a Campiello, un pueblo que atraviesa la carretera, allí al lado del Restaurante Casa Herminia, se encontraba la furgo, a la cuál nos arrimamos para reponer agua y dejar alguna prenda, en eso la dueña del restaurante nos habla desde la puerta diciéndonos que no nos quedásemos allí de pie, que vayamos a sentarnos a su terraza, que no era necesario tomar nada pero que descansáramos allí. Tanta amabilidad sin nada a cambio es difícil de encontrar en estos tiempos, ello hizo que de nuevo nos tomáramos otro café, en parte para agradecer el gesto y por otro lado nos hubiéramos perdido el plato de chorizo casero que nos puso para probar. Lugar recomendable 100% Casa Herminia,(lo más grande).
Lo siguiente que nos encontramos son caminos que bordean las poblaciones cercana, muy fáciles de rodar y con buenas y amplias vistas de campo que nos rodea. Después de pasar una solitaria casa labriega, comenzamos otra subida de piedras, es posible subirla sin desmontar pero se hace dura por su desnivel. Al acabar alcanzamos en breve el punto fatídico de la etapa: el cartel que aún en el concejo de Tineo, nos avisa del desvío por los famosos hospitales. Parados delante del anuncio los cinco de esta aventura, titubeábamos que hacer...después de unos minutos, Juan Carlos dijo: "venga, muerte, que sea lo que sea" y cogió el camino que a la postre sería el difícil, catorce kilómetros inhóspitos y sin agua, que tardaremos tiempo en olvidar.
Lo primero dejando el cruce nos encontramos con una pequeña población, donde de nuevo nuestra conductora esperaba para avituallarnos, la ermita de San Pascual Bailón es lo último que vimos como edificación antes de adentrarnos en una super subida, que hubo que tomarse con mucha calma. Poco a poco fuimos cogiendo altura, las vistas del horizonte con las montañas asturianas, nos hacían olvidar por momentos el tremendo esfuerzo que íbamos haciendo. como pudimos, unos antes y otros después llegamos al alto de este exigente tramo, en esta ocasión sin tener que desmontar de la bici, pues el camino era totalmente ciclable.
Un mojón indicando el camino y unas maravillosas vistas ahora a los dos valles, nos obligan a parar y contemplar el espectáculo, el día como dijeron los de Tineo, era perfecto para subir por ahí. en esto apareció un paisano de unos treinta y pico años, sin camiseta con una larga vara a modo de bastón y con paso rápido, le preguntamos si quedaba mucho y como era el terreno?, a lo que contesto no sin antes regalarnos una sonrisa irónica: " ya queda poco ye, ahí eso que veis unos trescientos metros de una subida de piedres ye, que con les bicis no se, os tocará subir andando, aunque las bicis de ahora...bueno no se". Esto fue todo y siguió con paso rápido y su palo cuesta abajo.
Fotos, fotos, vídeos y todos recuperados del esfuerzo continuamos la marcha, un descansillo y de nuevo a subir, ahora algo más técnico. Pasamos por la ruina del primer hospital y ya casi no había ni fuerzas para parar, sin quererlo nos dimos de bruces con los supuestos trescientos metros de subida de piedras que comenzamos ya bicicleta en mano y tirando de ella hacia arriba. Se hizo muy pesado y no había trescientos metros, había muchos más.
Como se pudo fuimos capaces de ascender y una vez en el alto, al menos algo agradable, una manada de caballos pastaba como si nada en aquella extensa pradera que nadie suponía a esas alturas. También sobrevolaban por encima nuestro unos buitres, dando la sensación de esperar que alguno de nosotros quedase allí perdido y solo, para alimento.
No fue así, y tras un tortuoso tramo de bajada, donde a veces era posible montar pero en su mayoría no, por fin divisamos la segunda ruina de hospital, en este si paramos para tomar un pequeño respiro y vislumbrar en el horizonte un camino que parecía más liviano de subir. Así resultó ser, y en su final conseguimos llegar al alto de La Marta, lugar donde divisamos una carretera a escasos metros de nuestro camino, indecisos por tomarla y podernos equivocar, un coche subía por dicha carretera, raudo me acerque a su encuentro le paré y le pregunte si dicha vía bajaba a Pola de Allande, la respuestas fue afirmativa y nada más fotografiarnos en el cartel que testificaba el puerto, emprendimos como flechas la bajada que nos llevó directamente a nuestro destino, el cuál alcanzamos a eso de las 16:00, esta vez más cansados que en el día anterior.
El hotel Lozano y Pola De Allande, nos esperaba y unos bocadillos que encargo Susy para comer porque ya habían cerrado la cocina.
Este día quedará en nuestro recuerdo, por su primera parte chulísima y vistosa y el tramo de hospitales, (que bonito hospitales), que nos perseguían hasta los buitres en ese paraje perdido en la montaña.
Como fuere terminamos el día con una buena ducha, un paseo por la tarde y una cena en el hotel, viendo la final de la Champion entre el Bayern y el Paris Saint Germain, por cierto Ganó el Bayern.
http://www.hotelozano.es/
Descansados y listos para otra jornada, nos alejamos de Salas y su bonito Albergue, regentado por una brasileña, Patri y un catalán, Xavi, que se conocieron en el camino y surgió el amor y de ahí comparten vida, familia y negocio. Como no puede ser de otra manera por estos lugares, comienza la jornada con el primer ascenso, algo pedregoso y con un desnivel considerable, vamos al lado del río que vamos dejando cada vez más abajo por la ganancia de altura, el trazado por este punto es sombrío y los caminos cómodos de rodar pero mucho sube y baja. Alcanzamos la carretera y pasamos por debajo de la autovía.
Una enorme obra de ingeniería aparece encima nuestras cabezas, se trata de un viaducto de gran altura. Continua nuestro ascenso hasta alcanzar el alto de La espina, un poco más adelante nos encontramos con la furgo de apoyo, estamos en la población de La Pereda. Pasamos por Pedregal y al poco sin gran esfuerzo llegamos a Tineo, de nuevo nos vemos con Susy y es hora de tomar café todos juntos.
Aquí se cuece una de las claves de esta etapa, la cuál sabíamos que era en principio la más dura del recorrido, resulta que existe una variante en un pueblo cercano a Tineo que lleva por la famosa ruta de hospitales, llamada así por existir tres ruinas de antiguos hospitales de peregrinos, distantes entre ellos en pocos kilómetros, este tramo te lleva directamente al alto del puerto de El Palo, pasando por el Alto de La Marta, desde allí, solo sería bajar los diez kilómetros por carretera hasta Pola de Allande. La otra opción era seguir el trazado normal y llegar a Pola de Allande pero sin subir El Palo por hospitales.(que bonito hospitales)
Estábamos en el susodicho bar de Tineo, cuando un grupo de ciclistas de la zona nos oyen hablar de que hacer si ruta A o ruta B, los cuales nos animan con ímpetu a que vayamos por Hospitales pues el día es el ideal para hacerlo, y no es fácil, nos dicen, encontrar esa zona de montaña sin niebla y con buen tiempo.
No es muy complicada ye, dijo uno de ellos, habrá un tramos de piedrillas pero nada más ye, asintió el otro. Y con esto partimos rumbo al cruce donde decidiríamos tal o cual ruta coger.
Al poco de Tineo seguimos subiendo y bajando hay mucha vegetación en todos estos tramos por lo que vamos protegidos del sol que hoy ha salido con fuerza. En una de las subidas pronunciadas, adelantamos a un grupo de ciclistas, se nos hace raro ver más peregrinos, y sobre todo en bici, pues apenas nos hemos encontrado con nadie, cuatro o cinco personas a lo sumo. El grupo de unos siete resultan ser de Mallorca y son casi todos familia, vienen desde Santander y han cogido el primitivo para hacerle completo, van con alforjas por eso su marcha es muy inferior a la nuestra que vamos libres de peso. También comentan que van a ir por hospitales, y todavía nos crea más duda.
Nos despedimos deseándoles suerte y continuamos en dirección Campiello, antes de este pueblo vemos el monasterio de Obona, el cuál dejamos a la izquierda pero no paramos. Protagonizamos otra de las risotadas del día, bajando por una pista pedregosa y técnica, donde Jose al llegar a su final, gritaba "pero os gusta esto" " esto es una mierda", hay que recordar que lo suyo es la carretera.
Así entre risas llegamos a Campiello, un pueblo que atraviesa la carretera, allí al lado del Restaurante Casa Herminia, se encontraba la furgo, a la cuál nos arrimamos para reponer agua y dejar alguna prenda, en eso la dueña del restaurante nos habla desde la puerta diciéndonos que no nos quedásemos allí de pie, que vayamos a sentarnos a su terraza, que no era necesario tomar nada pero que descansáramos allí. Tanta amabilidad sin nada a cambio es difícil de encontrar en estos tiempos, ello hizo que de nuevo nos tomáramos otro café, en parte para agradecer el gesto y por otro lado nos hubiéramos perdido el plato de chorizo casero que nos puso para probar. Lugar recomendable 100% Casa Herminia,(lo más grande).Lo siguiente que nos encontramos son caminos que bordean las poblaciones cercana, muy fáciles de rodar y con buenas y amplias vistas de campo que nos rodea. Después de pasar una solitaria casa labriega, comenzamos otra subida de piedras, es posible subirla sin desmontar pero se hace dura por su desnivel. Al acabar alcanzamos en breve el punto fatídico de la etapa: el cartel que aún en el concejo de Tineo, nos avisa del desvío por los famosos hospitales. Parados delante del anuncio los cinco de esta aventura, titubeábamos que hacer...después de unos minutos, Juan Carlos dijo: "venga, muerte, que sea lo que sea" y cogió el camino que a la postre sería el difícil, catorce kilómetros inhóspitos y sin agua, que tardaremos tiempo en olvidar.
Lo primero dejando el cruce nos encontramos con una pequeña población, donde de nuevo nuestra conductora esperaba para avituallarnos, la ermita de San Pascual Bailón es lo último que vimos como edificación antes de adentrarnos en una super subida, que hubo que tomarse con mucha calma. Poco a poco fuimos cogiendo altura, las vistas del horizonte con las montañas asturianas, nos hacían olvidar por momentos el tremendo esfuerzo que íbamos haciendo. como pudimos, unos antes y otros después llegamos al alto de este exigente tramo, en esta ocasión sin tener que desmontar de la bici, pues el camino era totalmente ciclable.
Un mojón indicando el camino y unas maravillosas vistas ahora a los dos valles, nos obligan a parar y contemplar el espectáculo, el día como dijeron los de Tineo, era perfecto para subir por ahí. en esto apareció un paisano de unos treinta y pico años, sin camiseta con una larga vara a modo de bastón y con paso rápido, le preguntamos si quedaba mucho y como era el terreno?, a lo que contesto no sin antes regalarnos una sonrisa irónica: " ya queda poco ye, ahí eso que veis unos trescientos metros de una subida de piedres ye, que con les bicis no se, os tocará subir andando, aunque las bicis de ahora...bueno no se". Esto fue todo y siguió con paso rápido y su palo cuesta abajo.
Fotos, fotos, vídeos y todos recuperados del esfuerzo continuamos la marcha, un descansillo y de nuevo a subir, ahora algo más técnico. Pasamos por la ruina del primer hospital y ya casi no había ni fuerzas para parar, sin quererlo nos dimos de bruces con los supuestos trescientos metros de subida de piedras que comenzamos ya bicicleta en mano y tirando de ella hacia arriba. Se hizo muy pesado y no había trescientos metros, había muchos más.
Como se pudo fuimos capaces de ascender y una vez en el alto, al menos algo agradable, una manada de caballos pastaba como si nada en aquella extensa pradera que nadie suponía a esas alturas. También sobrevolaban por encima nuestro unos buitres, dando la sensación de esperar que alguno de nosotros quedase allí perdido y solo, para alimento.
No fue así, y tras un tortuoso tramo de bajada, donde a veces era posible montar pero en su mayoría no, por fin divisamos la segunda ruina de hospital, en este si paramos para tomar un pequeño respiro y vislumbrar en el horizonte un camino que parecía más liviano de subir. Así resultó ser, y en su final conseguimos llegar al alto de La Marta, lugar donde divisamos una carretera a escasos metros de nuestro camino, indecisos por tomarla y podernos equivocar, un coche subía por dicha carretera, raudo me acerque a su encuentro le paré y le pregunte si dicha vía bajaba a Pola de Allande, la respuestas fue afirmativa y nada más fotografiarnos en el cartel que testificaba el puerto, emprendimos como flechas la bajada que nos llevó directamente a nuestro destino, el cuál alcanzamos a eso de las 16:00, esta vez más cansados que en el día anterior.
El hotel Lozano y Pola De Allande, nos esperaba y unos bocadillos que encargo Susy para comer porque ya habían cerrado la cocina.
Este día quedará en nuestro recuerdo, por su primera parte chulísima y vistosa y el tramo de hospitales, (que bonito hospitales), que nos perseguían hasta los buitres en ese paraje perdido en la montaña.
Como fuere terminamos el día con una buena ducha, un paseo por la tarde y una cena en el hotel, viendo la final de la Champion entre el Bayern y el Paris Saint Germain, por cierto Ganó el Bayern.
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