Partiremos desde Oviedo como reza la tradición y alcanzaremos el municipio de Salas.
Son 51 kilómetros con un desnivel de 1168 metros.
El track: Recorrido de Oviedo a Salas
El Camino Primitivo está considerado la primera ruta jacobea conocida. Fue el rey asturiano Alfonso II el Casto el que inició esta andaina desde Oviedo para venerar los recién descubiertos restos del apóstol. Por lo tanto, en esta primera etapa emularás en bicicleta los primeros pasos de este antiguo monarca. Además, pasarás por Grado, donde visitar distintos puntos de interés como el Palacete de la Familia Martínez o el Palacio de Indalecio Corujedo. Con la llegada a Salas, además de descansar de la larga etapa sobre la bicicleta, podrás realizar visitas a distintos puntos de interés del lugar como la Colegiata Santa María la Mayor, la Torre y el Palacio de Valdés o el Museo del Prerrománico.
Como poblaciones importantes pasaremos por San Juan de Villapañada, Grado, Cornellana y Salas.
RESERVADO: Albergue “Casa Sueño”
673914308
PATRI-XAVI
SEIS
LITERAS (separadas por tabique madera) 13€ persona.
Desayuno
4,50€-Menú peregrino 13€-
Sábanas
lavadas a 60*- toallas 1€-lavadora 3,50€-secadora 4€
Albergue: Casa Sueño
La salida de Oviedo se hizo como manda la tradición y emulando a Alfonso II el casto, a los pies de la catedral del majestuoso Oviedo, partimos con el objetivo puesto en alcanzar el pueblo de Salas. El tiempo acompaña al máximo, vestimos de corto pues la temperatura no puede ser más agradable.Pese a estar supuestamente indicado, se nos complicó un poco salir de la ciudad, pero cuando ya lo conseguimos comenzamos a subir directos al monte.
Un grupo de ciclistas nos adelantan y nos desean buen camino, bien pertrechados en sus bicis y tobillo fino era galgos más que podencos.
Los primeros kilómetros son tranquilos, de incertidumbre por no conocer pero ilusionados por lo que íbamos viendo. Loriana es de los primeros pueblecitos que encontramos por estos caminos y sendas que hasta el momento son de fácil transcurrir para nuestras bicis, en Puente Gallegos, paramos a hacer la foto de rigor, después de Valsera y atravesando la carretera bajamos un camino empedrado que nos lleva en descenso hacia el valle. Nuestra ventaja de ir sin bultos, hace que pasemos las piedras sin demasiada dificultad.
La venta de Escamplero es alcanzada gozando del recorrido, el cuál vislumbra lo que será de aquí en adelante y nos advierte que después de una bajada siempre hay una subida. Una bonita capilla la de Fátima, junto al cementerio donde humea un gran tronco de árbol, nos llama la atención y paramos de nuevo. Allí una chica joven que viene de Huesca, se presta para hacernos una foto.
Continuamos por una senda que nos conduce a un tramo de subida duro y con piedras donde Jose protagoniza la anécdota del día, en plena ascensión echa pie a tierra, medio cayendose, y Miguel que iba justo detrás para no tener que desmontar como acto reflejo, viendo a Jose en el medio de su trayectoria grita: "quita ostias"... la risa generalizada casi hace poner pie a todos en plena cuesta. A todo esto, y a ras de carretera que es donde acababa dicha subida, esperaban para bajar aquellos ciclistas de tobillo fino que vimos en la salida de Oviedo, expectantes por si subiríamos o no, estaban poniéndonos nota.
Lo siguiente antes de cruzar el río Nalón ahora en carretera fue divisar un bar tipo merendero, donde nos sentamos a tomar un café y reír por lo sucedido. Allí estaban unos hombres preparando para una parrillada la lumbre, y justo detrás nuestro un matrimonio, la carretera pasaba justo al lado del bar y por el arcén contrario a nosotros, discurría una muchacha con los cascos puestos escuchando música.
La pareja que detrás nuestro estaba, grito mirando hacia ellla: Vaneeeeesa¡...pero sin éxito por llevar lo de la música, tras dos intentos en vano y viendo que se pasaba de largo, nos vimos en la necesidad de levantarnos todos de la silla y gritar a coro. VAAANEEESSSAAAA!!!, la cuál ahora si se giró, sorprendida y buscando a quien la gritaba, hasta encontrar al matrimonio que a la postre era quién quería llamar su atención. Vanesa se acercó, Vanesa habló con ellos y Vanesa se fue sola supuestamente a su casa, claro lo dejó, y ahí quedó la segunda risotada del día.
Tomado el café, partimos por carretera, cruzamos el río dirección Grado, aunque antes de esta población nos encontramos con el pueblo de Peñaflor.
La llegada a Grado se hace por un barrio exterior al que accedemos cruzando las vías del tren, por doble partida antes de llegar por debajo, y al llegar al pueblo por encima.
Parece una población importante, cuenta con casi diez mil habitantes muy similar a nuestra Tudela.
Cruzamos toda la población, y casi en su salida paramos a sellar la compostelana en el albergue público, uno de los pocos abiertos.
Salimos de Grado comenzamos de nuevo una subida y tras unos kilómetros contactamos con Susy que se encuentra en el santuario de la virgen del fresno, lugar señalado para reunirnos con el coche de apoyo. Tras comer algo y rellenar los botes de agua fresca, continuamos ruta. Estos tramos del camino son cómodos pues transcurren por caminos de labranza, lo cuál son ciclables 100%, pasamos por granjas y casas labriegas, y llegamos a un monasterio medio en ruinas a la altura de Cornellana, antes pasamos varias poblaciones incluso la carretera por un largo túnel..."chamacoooo", no faltó el grito para escuchar su eco.
Rodeamos el monasterio y comenzamos de nuevo subir una empinada carretera que nos aleja del pueblo pero nos va dando visión de paisaje, lo que nos hace subir con más alegría; ya sabiendo que quedan once kilómetros para llegar a Salas. Una fuente detiene nuestra marcha y a pesar de llevar agua suficiente llenamos de nuevo y degustamos el agua asturiana, abundante en todo el recorrido.Nos adentramos en un bonito bosquecillo donde de nuevo nos encontramos con tramos de piedras, atravesamos varios pueblecillos y discurrimos por una pista de tierra entre maizales, hasta llegar a un arroyo, con su puente de madera, la pasarela de la Debesa, el cuál atravesamos por el agua con foto y vídeo para el recuerdo.
La llegada a Salas por su calle principal, atravesando por su plaza, la iglesia y la torre que hace de puerta de entrada a la villa, continuamos casi hasta la salida del pueblo y allí nos espera Susy que ya ha llegado al albergue "Casa Sueño", lugar que nos sorprende por su encanto y buen gusto.
Son las 14:00 horas de este primer día de ruta y hemos finalizado.
Nos alojamos en este precioso albergue y después de una refrescante ducha y las vitaminas de Jose, nos fuimos a casa Pachón, (lo más grande), a reponer fuerzas con una magistral comida.
Para no extenderme, pasamos la tarde paseando por el pueblo, cenamos pizzas de Casa Sueño, y ya dispuestos a acostarnos en nuestra gran jaula, expuestos como copito de nieve, conocimos al valenciano de los cincuenta kilómetros y a la andaluza y leonesa que hacían el camino andando. A descansar para comenzar el siguiente día.
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